Escuela Normal Superior N°32 «Gral. José de San Martín»

Cuidar, Respetar y Acompañar

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La ESI como un Derecho Colectivo en Nuestra Escuela

«El motor de cambio es el amor. El amor que nos
negaron es nuestro impulso para cambiar el
mundo.»

Lohana Berkins

En el día a día de nuestra institución, el aula es mucho más que un espacio donde se transmiten conocimientos académicos. Es, fundamentalmente, un lugar de encuentro, de convivencia y de aprendizaje para la vida. En ese camino de crecimiento, la “Educación
Sexual Integral (ESI)” se consolida no como una materia aislada, sino como una herramienta indispensable y valiosa para cuidar a nuestras infancias, adolescencias y juventudes.

Hablar de ESI es hablar de cuidado. En un mundo complejo, donde muchas veces las violencias vulneran los derechos de los más jóvenes, la escuela tiene la responsabilidad ética y pedagógica de ofrecer un entorno seguro. La ESI brinda herramientas concretas
para que los chicos, chicas y jóvenes puedan reconocer cuándo sus derechos están siendo vulnerados, aprendan a poner límites, a validar sus propias emociones y a alzar la voz cuando algo no está bien.

Construir vínculos desde la empatía

Uno de los pilares más transformadores de la Educación Sexual Integral es su capacidad para enseñarnos a mirar y ver, con sensibilidad y empatía al otre, de aprender a vincularse de forma sana, aceptando y valorando la diversidad en todas sus formas; entendiendo que el consentimiento y el respeto por el cuerpo del otre son innegociables.

Si enseñamos a las infancias, adolescencias y juventudes a comunicarse desde la empatía y la igualdad, estamos sembrando la semilla de relaciones presentes y futuras libres. La ESI nos invita a reflexionar críticamente sobre los estereotipos que, de manera silenciosa, sostienen y reproducen la desigualdad.

El compromiso de la escuela, es generar espacios libres de violencia de género. La erradicación de las violencias de género es un imperativo social, y la educación está en la primera línea de este compromiso.
Creemos que la ESI es una herramienta transformadora, que abre caminos hacia una sociedad más justa, equitativa y libre de violencias. Educar en ESI, es educar en derechos, en respeto y en dignidad, garantizando que cada estudiante pueda crecer en un entorno de cuidado e inclusión; es potenciar la capacidad de las y los jóvenes para tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas, fortaleciendo su construcción subjetiva y su autonomía.

Es también una herramienta de prevención, que a la vez que brinda herramientas a las infancias y adolescencias para hacer escuchar su voz; contribuye a derribar prejuicios y construir vínculos sanos y respetuosos. La ESI convierte a la escuela en un espacio de
ciudadanía activa, donde se promueve la igualdad y se habilitan futuros más libres. No solo informa: empodera, protege y transforma. Es clave para garantizar que cada persona pueda vivir con dignidad, ejercer sus derechos y proyectar un futuro sin discriminaciones ni
violencias.

El derecho a la ternura

La Educación Sexual Integral, es una apuesta por la ternura, por reivindicar nuestra común y humana fragilidad e interdependencia. La ESI nos invita a construir espacios donde el conocimiento se une al cuidado, donde educar también significa acompañar, escuchar y
reconocer la vulnerabilidad como parte de la fuerza de cada persona. Reivindicar el derecho a la ternura dentro de la ESI es afirmar que la empatía y el respeto son pilares de una educación que transforma. La ternura nos humaniza, nos iguala y nos enseña que el afecto puede ser una forma de resistencia frente a la indiferencia. Así, la ESI se convierte en una práctica política del amor y del cuidado: empodera, protege y transforma, porque ejercer la ternura es ejercer el poder de construir un mundo más justo, más libre y profundamente humano.

Rosa Garcia
Equipo Esi: Debora Guitart, Mariela Petrucelli, Alejandra Pretti, Rosa Garcìa, Nadia Mugna, Soledad Capello, Luisa Boscicio, Profes del Equipo de Esi de la Escuela Normal.