¿Por qué el gesto de convidarlxs/ invitarlxs a reflexionar juntxs sobre el día del educador?

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Porque lo que está en crisis es la existencia de un mundo común que pueda ser transmitido y renovado. Y esto en clave de desafíos y apuestas, como educadores nos interpela, nos implica, nos pone a prueba, nos exige pensamientos y perspectivas colectivas.

Porque la  pregunta por el oficio docente  debe ser pensada  en relación a  lo que  actualmente le sucede  a la educación escolar.

Porque pensar el trabajo docente hoy en tiempos de pandemia, de crisis, de incertidumbres, de fragilidad y vulnerabilidad no es tarea fácil; bajo estas nuevas condiciones que nos conmocionan hasta dejar temporariamente sin efecto el orden y el uso habitual de las cosas. Porque la suspensión de un tiempo y un espacio, “pone sobre la mesa” la posibilidad de cuestionarlo y analizarlo desde lugares otros.

Porque estamos convencidxs de la defensa de la escuela pública, frente a tantos intentos de domesticar su carácter democrático, público y renovador. Día a día, reafirmamos que podemos sostenerla desde nuestro oficio de educadores comprometidxs, responsables y reflexivxs.

Porque nuestros gestos de educadores son actos de amor, de cuidado y de acompañamiento.  Porque no solo damos saber, sino deseo de saber. Ponemos a disposición mundos y horizontes, en el trabajo con el conocimiento, en la transmisión cultural.

La invitación es la de reinventar los sentidos del trabajo docente como oficio de saber, de ciudadanía y de humanidad. Oficio de escuchas, de miradas, de gestos, de confianza y de auténtico sostén.

Dice María Zambrano (1965) “Podría medirse la autenticidad de un maestro por ese instante de silencio que precede a su palabra, por ese tenerse presente, por esa presentación de su persona antes de comenzar a darla en modo activo. Y aún por el imperceptible temblor que le sacude. Sin ellos, el maestro no llega a serlo por grande que sea su ciencia”.

Por tanto el profesor muestra, en su lectura, la verdad del libro, y hace presente esa verdad para los  estudiantes. En este acto, algo de la presencia del profesor tiene que ver con la verdad. No solo con la verdad del libro, sino con ser profesor “de verdad” y con ser estudiante “de verdad” con hacer las cosas “de verdad”.

¡A cada maestrx…FELIZ DÍA!